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jueves, 17 de mayo de 2007

TEORIA NUMERO UNO PARA MEJORAR EL MUNDO

El mundo esta lleno de genios incomprendidos. No sólo me refiero a todos los artistas que tuvieron que esperar décadas, si no siglos para que les reconocieran sus avances, o a los grandes descubrimientos científicos que les pudieron costar la vida, ni tan siquiera me estoy acordando de todos aquellos políticos cuyas ideas evitaron conflictos o salvaron millones de vidas. En realidad tengo en mente a Juanjo y Pelayo.

¿Sorprendidos?

La cuestión es que estos dos individuos tiene dos teorías vitales la mar de diferentes a la par que entretenidas que pienso plagiar sin permiso (no vaya a ser que alguno se niegue) para exponer mi contrariedad cada vez que sientan dogma de fe.

Por una parte todos conocemos la simplicidad técnica de Juanjo: “Los hombres son simples”. En realidad son seres casi unineuronales con impulsos básicos tan enraizados en su subconsciente que a veces no son capaces de reaccionar ante ningún estimulo que no vista de rosa y lleve falda. Esta teoría es muy útil para aquellas cuyas relaciones autodestructivas nos llevan de cabeza hacia la escoria de la sociedad. Todas aquellas que hemos pasado días delante de un teléfono mirándolo fijamente como si pensásemos que por el poder de nuestra mente fuera a ponerse a sonar de un momento a otro (y además con la fútil esperanza de que al otro lado aparezca la voz de nuestro objeto de deseo y no la teleoperadora de Bankinter). Básicamente si seguimos sus palabras a pies juntillas y somos unas frescas conseguimos al hombre pero no lo conservamos.

Esta teoría se puede llevar a cabo en lugares muy públicos. Es apta para aquellos cuyos recursos se limitan a ver lo que pillan en las discotecas de medio pelo donde la comunicación va a ser escasa. Amparados por un índice de alcohol en sangre más superior de lo normal los machos tienen cierta tendencia a disparar a hembras que se salen de su rango de acción(cuando llevan una copa) o a ir a la desesperada (cuando han perdido la cuenta).

Los seres humanos nos dividimos en categorías (muy Clerks). Los macizos, los resultones, los mediocres, los feos y los muy feos. Su sistema de relación hace que todas estas categorías puedan relacionarse entre si interactuando con la inmediatamente superior o inferior si las situaciones son propicias pero nunca saltando más de una escala salvo excepciones. Las excepciones son todas de carácter monetario por si alguno tenía duda. De esta forma el “efecto cubata” hace que el baboso de discoteca en ocasiones se olvide de estas normas y tienda a ir siempre a los rangos superiores con su consiguiente fracaso. La apuesta segura es por tanto tirar hacia los rangos inferiores. Eso asegura una conquista fácil, rápida y sin riesgos (siempre que hablemos de una chica con intenciones poco honorables y suele ser fácilmente mesurable por la dimensión del escote o la falda).

Nunca se debe poner en práctica esto en lugares iluminados y donde se precisa algo de comunicación ya que los rangos superiores de la escala suelen desarrollar muchos músculos pero no el cerebro. Para estas circunstancias se han inventado las denominadas “excusas baratas” tipo:

- Nos hemos visto antes (en sus sueños)
- Soy amigo del amigo del amigo de alguien (he hablado con alguien que te conocía una vez en la vida)
- Creo que estuvimos en una optativa juntos (suele ser mentira pero nadie se acuerda de las optativas)

Y un largo etc en función de la relación que se guarde con el sujeto a abordar, la cara del individuo y el periodo de acoso al que la victima se ha visto sometida antes de ello. Si el individuo masculino es capaz de quitar la vista de las glándulas mamarias por un periodo superior a cinco minutos la mitad del camino ya está recorrido.

Podríamos pues resumir la teoría de Juanjo en : “Cuanta más carne enseñes más posibilidades hay”. Su indice de exito es del 95% y consigues despertar en una casa que no es la tuya auqnue no siempre es agradable.

Cuando median otros factores como luz, necesidad de conversación, no estar mamado, oler como un ser vivo, etc. el engaño debe ser más sutil y malévolo lo que me lleva a la teoría de Pelayo o también denominada Efecto Calentona.

1 comentario:

  1. Y dime que no resulta efectiva... ;)

    Que una vez que empiezas a aplicarla una se siente menos ansiosa si no suena el telefono, aunque tu estuvieras segura que el te iba a llamr... :P

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