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jueves, 20 de diciembre de 2007

EL FENÓMENO DEL ÁRBOL NAVIDEÑO

Es por todos sabido que el árbol de navidad que aparece en el Hola es en realidad un holograma creado para dar envidia al común de los mortales. No es posible que hasta Belén Esteban tenga un árbol mejor decorado y con más gusto que el nuestro.

Si en el Belén las figuras pueden datarse desde hace años las bolas y adornos del árbol son más o menos semejantes. Hay varios tipos de bolas:

Las de cristal: se reconocen por su apariencia extraña y deslucida por el paso de los años. En realidad son armas de matar ya que e las conoce por sus intentos de suicidio soltándose del árbol y desperdigando sus trocitos por el suelo con el objetivo de agujerear a los pobres incautos descalzos que se descuiden. Su sistema de sujeción son unos alambres que si tienes la desdicha de pincharte dado la cantidad de mierda que tienen debes ir directamente a que te pongan la vacuna del tétanos. Es curioso que cuando se quita el árbol siempre se tira de estas bolas por lo que al año siguiente te toca desenredar el dichoso alambrecito tardando una eternidad.

Las de plástico: Eufemismo de “compradas en los 20 duros”. Tienen diversas texturas y forros, los más normales son hilos horrendos o un acabado tipo “arenilla”. Duran mucho más y llevan un sistema de cuerdecitas mucho más cómodo para los dedos. Eso sí, misteriosamente cada año se pierden varias bolas lo cual hace que cada dos años se tengan que reponer con una partida que, normalmente, no se parece a las anteriores por lo que da una apariencia de árbol de rastrillo.

Las de papel: Suelen parecer periódicos reciclados amarillentos con papanoeles y lacitos. Son tan poco pesadas que puedes colgar 20 de la misma rama y el árbol no lo nota.

Las figuras varias: campanitas, bastoncillos, papanoeles, lacitos, e incluso si me apuras algún pendiente horrendo puede ser colgado en caso de necesidad del árbol. Este año se incluyen las Bolas Puzzle por si no es suficiente desdicha montar el árbol también tienes que construirte las bolas.

Las caras: esa que te compras cuando vas a EuroDisney o Nueva York o cualquier sitio donde veas una tienda navideña abierta aunque sea agosto. Es la excusa perfecta para contar a tus invitados esas aburridas vacaciones durante horas.

Para rematar es normal comprar los espumillones (da igual lo viejos y despeladuchos que estén mientras puedas hacer que el árbol parezca la versión vegetal de La Momia) y mis favoritas: las luces estroboscópicas que producen catatonia si las miras más de cinco minutos. Además por algún fenómeno de la ciencia aunque el año anterior estén perfectamente decubrirás al enchufarlas que se han fundido así que cada año debes reponerlas.Algunos sádicos incluso compran luces con música, personalmente creo que merecen una muerte lenta y dolorosa.

Nótese que los árboles de los demás siempre serán mejores que el propio, no se debe usar la ingeniosa idea de copiar los modelos de las revistas o de instituciones oficiales o caeremos en el riesgo de hacer el ridículo.

Mi consejo: Robad bolas de los árboles públicos, el árbol seguirá siendo feo pero sale más barato.

1 comentario:

  1. Mi árbol es en plan mercadillo, porque tiene bolas de todos los colores posibles, de figuras, de muñecos de navidad que me salieron en unos kinders hace unos años... Las luces mias funcionan, pero han decidido no parpadear mas que los cinco primeros minutos que las tienes encendidas, despues se quedan fijas. Lo cual, hace que las de fibra optica que compre para que cuando parpadeasen las otras, siempre hubiese luces encendidas, sean un mero adorno del cual se pasa... porque nadie se fija...

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