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miércoles, 17 de diciembre de 2008

DE EXCURSIÓN AL... ¡¡SPA!!

Soltarme en un Spa causa más o menos el miso efecto que dar a Paco Martínez Soria un billete de ida a Chicago y ver “qué pasa”.

El fin de semana pasado para “liberarme de los malos pensamientos sobre matar a compañeros de trabajo” fui a uno de esos lugares. Ya al entrar por la puerta comenzamos a liarla. Insistentes como mulas comenzamos a empujar la puerta giratoria que se quedó encallada. El recepcionista ya tuvo que levantarse del mostrador para decir que contra más se empuja menos anda. Tenía razón.

Los Spa son unos lugares superglamourosos. Concretamente este, situado en Puerta de Toledo, tiene un sistema supermajo de acceso consistente en tarjetas que sirven para todo.: entras y pasas la tarjeta, ella misma te asigna la taquilla, sirve como contador de tiempo,… Es mejor que un mayordomo.

Al tema. Tras el acceso un simpático y ocioso socorrista, muy útil si pretendes ahogarte en una piscina de medio metro, explica cómo hacer el circuito. Pregunta si es la primera vez que visita el Spa, obviamente es retórica después de ver cómo accedes por el torno sin descolgar del cuello la tarjeta realizando movimientos espasmódicos. Enseguida te dice que es mejor que hagas el circuito de “Relax” no sé si porque a parte de socorrista es psicólogo o porque sabe que eres un dominguero de excursión. De ese modo te mandan al primer jacuzzi. A estas alturas ya sabes que no hay forma de escuchar con el gorro de baño y las cascadas así que llevas el mismo calado en la frente y con las orejas fuera. Los novatos además son reconocibles porque a parte de la pinta de paletos llevan gafas para controlar los tiempos. Cosa muy útil cuando te están echando agua por todos lados.

En el primer jacuzzi empiezan los problemas. Las burbujas del culo consiguen que flotes en lugar de estar sentado. Por eso es habitual escuchar las risas nerviosas mientras los más torpes se frenan antes de caer por la cascada.

Para dar aún más emoción durante las dos primeras piscinas no te atreves a quitarte las zapatillas por si “estuviera prohibido” ya que en la puerta indicaban que debes llevar el calzado adecuado. Tampoco te hace feliz ir a preguntar al socorrista atareado leyendo una revista y bebiendo acuarius. Por eso disimulas y te metes con las chanclas rezando para que nadie te vea. Sólo al llegar a una de las “pruebas” que consiste en mover el pie por un chorro te das cuenta de que las zapatillas deben quedar fuera de la piscina. Sólo te lleva llegar a esta conclusión veinte minutos. Con dos narices vas haciendo el ridículo en cada nuevo ejercicio. ¿Qué hay dos cascadas, una grande y una pequeña? Pues te vas a la grande, te mueles la espalda y casi te ahogas... ¡Sin cortarte!

Pero la parte más amena llegó cuando en plena hora punta entran los grupitos de chicos entraron al Spa, con sus prietos bañadores y sus espaldas atléticas. Momento en el que entras al jacuzzi de burbujas fuerte. Según me siento algo empieza a ir mal. Mis pechos empiezan a crecer. No retóricamente. Literalmente. El bañador, que tiene un forro, actúa a modo de cámara y empieza a inflarse. Resultado, suelto las manos de los agarradores para deshincharlo. Es entonces cuando me pongo a flotar por el jacuzzi en pan kamizaze bajo la atenta mirada de los muchachos que no acaban de entenderlo. Cuando por fin hago pié salgo a escape del jacuzzi y opto por la sauna que parece mucho más segura.

70 o 90 grados. ¡Menudo calor! Mejor empezar flojito. Al entrar me cuesta respirar. Pensamiento lógico:

Minuto 2: Me ahogo.
Minuto 3: El aire va a abrasarme los pulmones.

Minuto 5: Vale, estoy seca, lo estoy superando.

Minuto 7: Empiezo a sudar un poco.

Minuto 9: Me deshidrato, voy a morir.

Minuto 10: ¿Mi mano está roja? ¡No! ¡Será la luz!

Minuto 11: No, creo que no es la luz…

PD. Nótese que la foto fue tomada con fines publicitarios con la sauna apagada (mentirosos sádicos).

Cinco minutos antes de cumplir el tiempo de permanencia salgo despavorida de la sauna. Parezco un pimiento y desprendo calor. Siguiente paso, el baño turco. Según entras al primero olor a eucalipto. Efecto contrario a la sauna. Con los poros abiertos y medio abrasada escuece. Al menos puedo respirar. Al minuto 5 la humedad amenaza con hacerte desintegrar. ¿Esto es un Spa o un centro de tortura?

Afortunadamente cumple la hora y media. Sales junto con un montón de domingueros más, entre ellos la señora con las gafas que ha servido de guía para completar el circuito. Sin escarmentar pasas, de nuevo, la tarjeta por el torno sin quitarla del cuello, con una contractura en la espalda, achicharrada, oliendo a Vicks VapoRub, sedienta y con mucha menos dignidad. ¿Más relajada? Mira, eso no lo sé.

CONCLUSIÓN: Hay personas que, claramente, no deberían ir a un Spa.

5 comentarios:

  1. A parte de salir humillada, con la autoestima por los suelos y intentando no pisar el puto albornoz que me iba grande, estuve 4 horas que era incapaz ni de levantar un brazo. Relajada? No, no! Con la presión arterial bajo minimos!
    No sabes cuantisimo te comprendo!
    Donde este un macizorro masajista, que se quite cualquier SPA!

    Fybie

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  2. Sólo tengo dos cosas que decir:

    1) ¿¡Te encontraste a Jesus Gil en el Spa!? ¡¡Qué fuerrrrrte, y yo que pensé que la había "espichao" hace años!!

    2) ¡Pero que requetebuenorra sales en la foto de la sauna, Anita, a ver cuando vamos juntos al siguiente Spa!

    PD: Fybie, yo de "maci" no tengo nada pero de "zorro" sí (este es un chiste que sólo entenderá Ana ahora mismo). Si te vale... jejejej!

    Besotes...

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  3. Es que la deshidratación me queda tan bien... :P

    Este humor actoril hay que pulirlo un poco...

    Fibs, ya sabes qeu siempre seremos igual de divas, da lo mismo en que antro nos metamos. ¡No pasamos desapercibidas!

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  4. Daniel, no te quepa duda que me vale. Eso si, contadme el chiste del zorro, PorFavorOsLoPido!
    Anita, lo se. He estado en varios antros contigo y hemos salido airosas. Me acaba de venir a la mente uno que no recuerdo ni donde estaba... Con Maria, Bea y Cris. Un bar con sillas de Cuentame y un teatro al otro lado de la puerta... En un pueblo donde Cristo perdió las ganas de vivir...

    Fybie

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  5. dios mio ana!!!!!! Estoy llorando de la risa!!!
    Muy bueno!!!!!!!

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