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sábado, 21 de marzo de 2009

LA CUISINE FRANÇAISE (VOLUMEN 2)

La base de la alimentación del turista estándar, ese que va con la guía acuestas, la cámara de fotos, y el mapa dando vueltas, es sin lugar a dudas las crepes.

¿Por qué? Sencillo, se gastan tanto en entrar a ver museos y monumentos que posiblemente no conozcan ni en sus propios países que les resulta complicado invertir tiempo o dinero en otras actividades de sus vacaciones tales como comer, beber e incluso desplazarse (¿para qué coger el metro pudiendo andar 7 kilómetros de un punto a otro?). Pero ellos ignoran la ignominiosa realidad: Las crepes nunca pueden ser de queso y jamón.


LAS GALETTES.


Si una crepe parece una crepe, huele como una crepe pero está rellena de algo salado NO es una crepe. O al menos no debería serlo. Debería ser una Galette, es decir, la masa salada con aspecto similar a una crepe pero preparada para albergar en su interior un relleno no dulce.

Son aparentemente algo más oscuras. Es complicado comerlas en Paris, simplemente porque los turistas pagan por crepes e ignoran que se pueda comer algo con un nombre diferente. Son muy populares en la zona bretona, de donde son originarias, y se cocinan de forma diferente a las crepes tradicionales ya que sólo cocinan por un lado y aprovechan el fuego para calentar también el relleno.

La diferencia esencial radica en el uso de trigo sarraceno o alforfónen su elaboración.

La Galette completa es la más normal y suele llevar queso emmental, jamón y huevo.

Así que si tus pasos de turista te permiten parar en algún local donde anuncien un menú con primer plato Galette y de postre crepe haz un esfuerzo y entra para comprobar la diferencia entre ambas masas. Será una experiencia culinaria bastante interesante. Y lo acompañan de la tradicional sidra serás un comensal afortunado.


LAS CREPES

Si, son el postre ideal, y la comida ideal, la merienda ideal sin duda y si me apuras la cena ideal. Te puedes tirar media vida comiendo crepes y morir a gusto. Las hacen en las calles, por todas partes con precios de lo más variado: desde 3 euros y pico hasta 5 euros.

El cocinero las realizará delante de ti con una destreza magistral y se rellenan al gusto con deliciosas frutas, chocolates y todo lo que tu mente pueda imaginar. En menos de un minuto tendrás lista la comida.

2 comentarios:

  1. Pues yo me comí un crepe salado pensando que era un crepe :)

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  2. porq seria un crepe.. son cosas distintas si no notas la diferencia de sabor es q es un crepe... y hay bastante diferencia..

    ana soy biuena y estoy leyendo...;D

    ResponderEliminar

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