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lunes, 17 de agosto de 2009

YO PARA SER FELIZ QUIERO UN VIBRADOR

Me molesta terriblemente el nombre de “consolador”. Vamos a ver. ¿Qué pasa? Que somos tan tristes que vamos llorando por las esquinas y queremos que nos “consuelen”. El denominado consolador es una herramienta para dar “placer” y no “consuelo” y por mucho que me vaya restregando por las esquinas desesperada no creo que la palabra “consuelo” sea lo que esté buscando. Permítanme respetar el horario infantil y omitir lo que estoy buscando… Así que convenimos emplear la expresión vibrador adecuándose algo más al concepto.

En todo caso, resulta que tengo una compañera de trabajo muy maja. Ella es muy de Jerez, siempre riéndose y de cachondeo. El primer día que estuve currando con ella acabamos hablando de sexo, bueno, técnicamente no hablamos de otra cosa. Según ella “yo la incito”, vamos que parece ser que ahora soy un animal “sexual”. Pero la cuestión es que empezó a describir con pelos y señales un artilugio la mar de interesante.

Dicen que los primeros aparatos para estos menesteres datan de hace 30.000 años. Así que los hombres ya eran unos chapuceros antaño. Por aquel entonces eran tremendos bichejos de piedra, madera y diversos materiales.

Este ingenioso y utilísimo invento, ya con movimiento, se puso de moda en 1880 cuando Mortimer Granville, dicen que ginecólogo, estaba hasta las narices de masturbar manualmente a sus pacientes ya que era el único remedio conocido para la histeria (¡Cágate lorito! ¿A que eso explica muchas cosas?) su objetivo era conseguir un "paroxismo histérico", en cristiano, orgasmo, como solución a lo que los griegos llamaban "útero ardiente". Y es que en esta época opinaban que cualquier tipo de problema de la mujer tipo ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales, etc. sólo podía ser tratado con estimulación externa. La cuestión es que este médico en lugar de ponerse las botas, cosa que posiblemente hacía el resto, decidió inventar un aparatejo casero que hiciera el trabajo por él (y luego dicen que los hombres no son vagos en la cama…)

La variedad de entonces es im-presionante y además de tipos de vibración, tamaños, revoluciones por minuto, tipo de batería y demás el que más me emociona es uno que venía con un recambio que lo podía convertir en … ¡Batidora!
Estos vibradores eran masajeadotes externos por lo que su uso era “médico” al no haber penetración. Hay que ser muy cateto. Pero en 1920 aparecen en las primeras pelis porno y … ¡Tachán! Nace su lectura turbia y empieza a esconderse en el cajón de los calcetines.

Al tema, hay un problema y es que yo nunca he entrado en un Sex Shop. Al menos no en uno al uso, de esos con neón en la puerta y tipos con gabardina entrando. Así que como nadie quiere venir de excursión a esos lúgubres entornos me he dicho… ¡Internet!

Claro, una es muy suya y prueba en los lugares conocidos. Vamos E-Bay. Lo primero es acotar la búsqueda. Nunca marcar la casilla NUEVO ha sido de tanta importancia para la compra como en este caso concreto, ya me entienden.



La cuestión es que por 20 euros tienes una variedad demasiado extensa (pero no he encontrado el convertible en batidora ¡con lo que molaba!) así que fui a una web especializada donde muy gentilmente explicaban que el envío sería discreto y anónimo. ¿Cómo se hace eso? Espero que nada de remitente porque si ponen una pegatina de Los Placeres sexuales de Hércules o TiendaErótica.es el cartero algo se huele algo seguro…

Bueno. La visita a las webs me ha dejado muchas dudas. ¿Por qué es más caro un dildo violeta que uno rosa?, ¿Qué coñetas es un patito masturbador?, ¿Por qué no regalan las pilas como en los juguetes normales? …

Según avance en mis descubrimientos prometo manteneros al día mis queridas y ávidas lectoras.

3 comentarios:

  1. Estuve mendigando a mis amigas que me llevaran a un sex shop meses!! Ya sabes, vivo en una montaña sin esas tiendas. Al final hicimos algo mejor, una de ellas organizo un tupper sex en casa. Dejate, que te traigan los juguetitos a casa, te los enseñen, los puedas toquetear y encima con una copita de vino, no tiene precio!! Bueno si, depende del color que tenga el que te quedes... ;-p

    Isabel

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  2. Osea, te lo juro, ¿¿Y por qué nunca me llamas para estas cosas??

    Por cierto, me debes una visita. Estoy esperándote con los brazos abirtos, las puertas abiertas,... bueno jornada "abierta" ya sabes...

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  3. Cierto es. Igual te llamo para que me saques a conocer señores y a emborracharnos a finales de septiembre. Ya sabes, aqui las vacaciones, cuando todo el mundo ha vuelto a casa. Quiero conocer el bar friki que he visto en fotos.
    Prometo venir "abierta". De mente, claro, ya sas...

    Isabel

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