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sábado, 5 de octubre de 2013

El acoso laboral

Siempre pensé que el acoso laboral sería algo machacante psicológicamente. Pero he descubierto que en realidad es aburrido y un poco frustrante.

Aburrido porque, por desgracia, los acosadores no son profesionales así que sus artimañas resultan un poco parcas. Se limitan a ignorar o insultar impunemente. Lo de que te ignoren en el fondo no está tan mal. Al principio cuesta, porque llegas con buena intención, entablas conversaciones cordiales y cuando te das cuenta que te toman por el pito del sereno o usan cualquier comentario para parecer la releche de competentes te cansa un poco. Una vez superado este punto hay que enfrentarse con lo de los insultos, los cuchicheos y las "corrientes submarinas de opinión". He de reconocer que al principio si te crean una sensación persecutoria maja. Parece que todos hablan de ti. Y lo más penoso es que realmente es así.

En el caso que nos ocupa no hay nada mejor que quedarte en el baño dos minutos y dejar que todas las arpías pasen por allí diciendo con pelos y señales las últimas novedades. Lo cual escrito parece un poco raro pero en persona es hasta divertido.

Sin duda es una situación frustrante, aunque en mi caso sostenible, hay días bueno y días peores pero llegas a casa y les pones verdes sacando lo mejor del diccionario de la lengua made in Camilo José Cela y listo. Porque he descubierto que es la única forma de soportarlo sin pasar a la violencia física o contra sus vehículos.

En esta ocasión hay una cosa que me fastidia, y tiene que ver con la incapacidad de realizar mi trabajo sin un poco de colaboración ajena. Sólo hay una cosa en el mundo que me cabrea... y es no poder ser autosuficiente.Pero como todo es cuestión de orientar y canalizar las cosas y el objetivo de este mes es no mandar a la mierda a nadie aguanto estoicamente aunque aburrida cumpliendo sus espectativas de hacer poco, básicamente lo poco que he conseguido aprender yo solita.

En este siglo da mucha pena ver como quedan neardentales retrógrados agazapados en sus puestos funcionariales que fomentan el corporativismo mal entendido, el machismo acérrimo y que no comprenden que que entre una chica joven y de fuera no es una amenaza, es una realidad, con un pie en la jubilación y no pudiendo colocar a sus acólitos en los puestos de confianza se sienten vulnerables y racionan de manera primaria e infantil: atacando.

Pues miren, mi paciencia es infinita. Pero mi educación a lo mejor no. Así que hoy despotrico aquí pero el próximo día no prometo nada y los primeros dagnificados serán sus familiares directos en los cuales pienso cagarme a gusto.

Mejor esto que una sesión de psicólogo, ¿no?

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