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miércoles, 9 de octubre de 2013

Mi hijo es el más bonito del mundo

Cada vez que oigo esa frase me hace mucha gracia: "mi hijo es el más bonito del mundo". Los niños recién nacidos son tiernos, pero guapos, guapos, no. Son más bien MUY FEOS. Cuanto antes se entere la madre mejor. Basta de eufemismos del tipo: "que maj@", "que gracios@",... eso sólo quiere decir una cosa. El bebé es feo y punto. 

No pasa nada, eso en un mesecito se pasa en la mayor parte de los casos.

Sólo hay un raro índice de niños que nacen siendo guapos, un grupo de elegidos que no parecen viejos, arrugados, o las dos cosas que según les ves te dan ganas de nombrarles papables y mandarle a Roma para que le canonicen. Casi en su mayoría son nenes que naces por cesárea, sin los dichosos fórceps que les apepinan, los tirones que les descoyuntan y ese tono medio morado o amarillo que da un poco de grima. Por supuesto después de ese mes hay algunos que siguen siendo feos, eso ya es cosa de genética y hay que poner la reclamación pertinente.

Huelga decir que mi niño es el más bonito del mundo y nació monísimo.

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