En mi búsqueda de la sabiduría sobre los hombres la semana pasada decidí investigar sobre un fenómeno que me tenía altamente preocupada: ¿Cómo pueden ir los hombre sin bolso por la vida?

Una, que es muy científica, decidió que era necesario hacer una prueba de campo así que, vaciando todo le contenido del bolso sobre la cama eliminé todos los objetos innecesarios y me quedé con lo básico. Afortunadamente uso monederos de caballero porque si usara los de señora el experimento hubiera sido absolutamente imposible de llevar a cabo.

Una vez seleccionado todo lo obligatorio: monedero, abono transporte, móvil, mp3, llaves. Clinex para el resfriado, un par de caramelillos para el carraspeo y la toallita para limpiar las gafas; procedí al paso dos del plan: Introducir todo en los bolsillos del pantalón.

En este momento me di cuenta de por qué los pantalones masculinos llevan bolsillos en las pantorrillas. Siendo positiva pensé que al menos se darían de sí un poco los apretados vaqueros recién lavados.

Una vez acabado contemplé como salían bultos de casi todas partes quedando la mar de antiestético. Pero lo había conseguido, sólo quedaba la prueba de campo, ver como funcionaba esto en la vida real. Al llegar al ascensor el pantalón había cedido varios centímetros y resbalaba peligrosamente.

Antes de abandonar el portal el pantalón, con vida propia decidió pasar de la frontera de las caderas ante el peso de los bolsillos lo que obligó a dar media vuelta agarrando la cinturilla con ambas manos y regresar a casa.

Las conclusiones del experimento son claras:

1. No se puede salir de casa sin bolso.

2. Los tíos no llevan los pantalones caídos por moda, se trata de gravedad.


Seguiremos informando.