Allá por el 77 Tony Manero recorría las calles de Nueva York con sus pantalones escandalosamente ajustados, su camisa setentera enseñando pecho lobo y su andar estiloso. Y desde entonces John Travolta es un mito erótico. Lo llaman historia. Después de todo incluso pese a la superficialidad e la historia y de su papel de ligón de discoteca consiguió una nominación al Oscar.

El año pasado Telecinco decidió poner en marcha un programa de televisión llamado Operación Tony Manero, pueden imaginar con tan original nombre de qué formato eligieron los representantes de las omnipresentes Stage y Gestmusic.

Esta irregular idea que en Londres dió lugar a un fiasco de dimensiones épicas cuando Lloyd Webber realizó una búsqueda a gran escala para su Maria de Sonrisas y Lágrimas, un musical carñisimo y superambicioso, y todo para que después tras el pase de prensa pusieran a caer de un burro a su compañero de reparto y este abandonara de mala forma la representación herido en su ego.




Tony Manero ahora tiene el cuerpo de Juan Pablo Di Pace. El cuerpo y las abdominales que generosamente enseña en el espectáculo.

Viendo el resultado de su actuación es justo reconocer que aunque vocalmente el show no sea muy exigente su aportación es aceptable. De hecho si sigue con tanto entusiasmo un año más es posible que necesite una cadera ortopédica de tanto golpe pélvico.

El musical tiene un aval importante: la partitura y letras de los Bee Gees que también tenían mucho que ver en la película original de John Badham. No sería acertado hablar de este musical como un show tributo (como se denominan a Mamma Mia! o We Will Rock You o a la española Hoy no me puedo levantar) ya que a pesar de incluir las canciones del grupo parece justo reconocerle una cierta autonomía (¿O acaso El Rey León es un tributo a Elton John?).

Pero lo que si parece novedoso es dejar recaer en los números de baile sin cantar propiamente la mayor parte de la historia. Eso lo convierte en una suerte de improvisada discoteca revival que en su segunda parte se puede hacer un poco pesada aquejando esta primacía de piruetas y números explosivos sobre las canciones.

De todos modos Fiebre del Sábado Noche es un musical menor, entretenido y vivaracho que simplemente responde un afán de entretenimiento que gustará especialmente a aquellos nostálgicos con ganas de Disco.

Acaba temporada en junio
pero promete repetir tras el parón veraniego.


PD. Les aconsejo que lleven controladas las hormonas desde casa y pregunten en el teatro si hay sesión para colegios o tendrán una visión algo peculiar llena de gritos histéricos toda la representación. Creanme, lo digo por experiencia.