Camino a la maternidad


De un tiempo a esta parte se nos está yendo de las manos el baby boom. Claro, es cumplir los tres, cuatro años y la gente parece sentir la necesidad de otro bebé que les impida seguir durmiendo durante unos años más. Y desde hace unos meses la verdad es que empiezo a descubrir que el tiempo es muy malo y muchas mamis empiezan a enfrentarse con problemas de fertilidad a pesar de tener ya un retoño. Es cierto que no había escuchado jamás el término de infertilidad secundaria pero parece ser que es muy, pero que muy habitual. Y algunas de las historias han tenido un final súper feliz como he leído por ahí está misma semana y otras están empezando su andadura.


Una madre es cabezona y una madre en potencia lo es igual o más así que no me sorprende para nada que casi todas cuenten es que tras ese primer diagnóstico lo único que ha incentivado es que se planteen soluciones y además de forma casi inmediata.  Visitas a clínicas de fertilidad son sin duda el top de los temas que aparecen desde ese anuncio aunque alguna incluso se ha planteado la valiente y tediosa opción de adoptar (tediosa por lo complejo del proceso y sobre todo de la parte administrativa del mismo). Así, las futuras madres, primerizas o no, suelen decantarse por al fecundación in vitro como primera etapa para tener un bebé en sus brazos, un camino que una vez elegido está lleno de incertidumbre, alegrías y decepciones pero que sin duda merece la pena.

Creo que todas ellas merecen un sentido homenaje por su carisma, su incesante empeño y su increíble tenacidad. Y no quiero ni pensar lo que puede significar anímica, física y socialmente todo ese proceso. También es genial que las clínicas sean capaces de acompañar, animar y simplificar todo este camino y vivir como suya la búsqueda.

También hace poco vi Embarazados en uno de esos días tontorrones y la verdad es que la visita a las clínicas de fertilidad eran como un tío vivo de emociones, nunca me he visto en una igual. un intento de desdramatizas la situación con un final más o menos feliz y una historia bastante divertida. Bastante recomendable.

Me encantaría saber qué tal os va a las que estáis en esa búsqueda,  las muchachas de la #infertilitypandy que tantas alegrías y disgustos nos dais cada día. Yo sólo digo que hay casos que llegan a buen puerto, a la octava se quedó una amiga, que ya bromeabamos con el carnet de puntos y la inseminación gratis en las clínicas reproducción asistida cuando llegara al décimo, y ahora está a puntito de superar el primer trimestre. Así que ánimo y al toro pequeñas, que seguro que llega...

Y desde aquí mi ánimo a vosotras, ya sabéis quienes sois, las que buscan y las que encuentran. millones de besos.

#Sillevasmovilllevasdinero, pagando con BIZUM

Yo no llevo nunca un duro. Reconozco que tengo en la app del banco grabados los números más comunes de personas a las que adeudo pasta para que a golpe de clic les llegue de vuelta, o eso o pago con tarjeta y permito que la morosidad vaya a otras manos.


Eso es bastante útil pero no inmediato, además la verdad es que normalmente cuando alguien me debe pasta suelo callarme como un muerto y no recordarlo porque me puede la vergüenza.

Bizum me ofrece soluciones para estos casos. Puedo pedir de forma sutil e inmediata el dinero, mandarlo y sobre todo recibirlo en menos de 5 segundos. Ni se trata de una app, está incorporada en la aplicación de tu propio banco y es muy sencillo darse de alta.

Como ventajas es innegable que la idea de tener el dinero en el acto y de forma tan cómoda es sencillamente mágico. Poder pedir y mandar (como en PayPal) también es la mar de atractivo.

Pero tiene un par de aspectos que hay que recordar. En primer lugar que las dos personas (emisor y receptor) deben estar dado de alta, cosa que a priori es complicado y que causa una cierta reticencia aún, más aún cuando de bancos se trata. En segundo lugar la definición de las comisiones aún no están establecidas y dependerán de cada banco particular. Y por último y casi más importante, aún no trabaja con ING, que es mi banco de cabecera y que tiene un servicio muy parecido que aún no he probado.

Una idea genial, innovadora y encima española. Tenedlo en cuenta, que ahora con als loterias, regalos de profes y demás os puede sacar de más de un apuro en esto del pago entre particulares. 

A vueltas con el sueño

Si hay un estado que me define últimamente es "sueño". Esto de trabajar por las noches con la "no conciliación" de mi empresa pasa factura aunque este año poseídos por el espíritu Cookita de Slow Life estoy intentando tomármelo más tranquilo y eso significa siestear, dormir, taparme y quedarme en la cama el tiempo reglamentario y chantajear a mi señor hijo los fines de semana con Peppa Pig o lo que haga falta con tal de ser persona y poder vivir momentos de calidad.

Por eso estoy teniendo una relación muy bonita con mi colchón aunque el pobre está para pocos trotes. ¿Sabéis eso de que cuando tienes una herida todos los golpes van a ella? Pues mi colchón es igual para los líquidos, manchas y escapes varios de querubín. Ha vivido niñas del exorcista, meadas en cambios de pañal, accidentes con batidos... de todo. Y más o menos lo vamos salvando con pequeñas limpias y saneamientos pero me parece que está el pobre en las últimas. Ha tenido una vida poco digna pero esperaremos a los 5 años del canijo para evitar que el nuevo corra la misma suerte de impregnación de fluidos corporales. En honor a la verdad debo decir que los colchones viscoelásticos mantienen a raya bastante bien los olores y aunque parezca que haya dormido una familia de homeless durante 15 años el olor y la textura sigue siendo decente con ayuda de los consejos de toda la vida: amoniaco, cepillo y paciencia.

La verdad es que recordando esos colchones de antaño donde darles al vuelta dos veces al año era mandatario y aún así tenías hecho el hueco del culete y se hundían en el centro la cosa ha mejorado mucho. También es cierto que me cuesta no acordarme de los colchones de lana del pueblo. Esos en los que sumabas la base de alambra y cuando te metías en la cama te tragaba hacia el centro y no podías volver a salir nunca más en una mullida pero algo incómoda postura, sobre todo si compartías habitáculo con otro durmiente y se convertía todo en "cariñoso" por la gravedad.

Estoy segura de que si las camas hablasen ( y más aún los colchones que tienen más contacto intimo con sus durmientes) se escribiría una preciosa historia de la vida de sus dueños así que es cierto que jubilar mi colchón me da un poco de pena, aunque mi propósito es que su sustituto se use un poco más para dormir y dejemos de lado un poco el sueño perenne.



El albúm del año con SAAL DIGITAL

Hoy quiero daros cinco razones para poner vuestras fotos en formato físico:

1: para enseñárselas a los abuelos.
Si, no les mandéis fotos al whatsapp. Ellos quieren que aparezcas con un álbum y alguna copia para cambiar la foto de la entrada que es de cuando la criatura tenía 3 meses.

2: para disfrutarlo con los peques. Hemos descubierto que una vez al mes "leer su cuento" ayuda a que recuerde lugares y cosas que ha hecho, es sorprendente hasta dónde llega su memoria a veces.

3: para colocar las fotos del ordenador. Si, cuando te planteas hacer un álbum es cuando las colocas. Antes solo hay un número indeterminado de carpetas y fotos sin rotar, sin colocar, alternas, de cualquier dispositivo que ha pasado por tus manos... vamos, un desastre.

4: para borrar archivos.
Con el tiempo hay fotos que sabes que puedes borrar. Sobre todo si eres como yo y tiras mil fotos del mismo momento pero no borras ninguna porque "sale taaaaan niño". Cuando pasa el tiempo y te enfrentas con 20.000 archivos se te quita un poco esa morriña.

5: imagina que estalla el disco duro. Si. Tenemos copias en varios dispositivos, las últimas en la nube... pero si se te revienta el disco duro pierdes la infancia de tu hijo. ¿A que acojona?



Por eso, y con bastante retraso, me puse con el álbum de los dos años. Esta vez escogí Saal Digital porque tenía un descuento muy jugoso y por un módico precio pude hacer un álbum bastante extenso y de formato grande.

Hay muchas cosas que me han gustado de Saal pero os voy a haBlar de una en concreto: las páginas no presentan corte y quedan totalmente planas al abrir. Esto me permite poner fotos a doble página sin cortar cabezas o paisajes. Además las páginas son bastante rígidas y gruesas y su acabado en brillo es puro amor. Tenía mis dudas pero es genial porque además permite que  el peque lo manipule sin mucho riesgo y si ocasionalmente salpica algo es impermeable.

Otra cosa que me tiene fascinada es la cubierta, muy consistente u de acabado perfecto, muy profesional.

Además en menos de una semana estaba en casa, con posibilidad de compartir y volver a encargar copias en caso de que los abuelos se enamoren del álbum (y oye, me quita de un regalo de Reyes)

Como una imagen vale más que mil palabras os quiero dejar en detalle algunas página para que comprobéis lo bonito que ha quedado. ¡Yo me pongo ya con el tercero y pienso hacerlo con ellos!


Visita su página para encontrar descuentos en tu primer pedido:  http://www.saal-digital.es/

¿A qué edad es adecuado ver ... cualquier película?

Hace muy poco Padres Frikis lanzaba una pregunta con motivo de Halloween. ¿Es necesario exponer a los niños a imagenes inquiteantes como las que propone el universo Burton - Selick?

Eso se puede definir como el fin del mundo porque cada uno se puso a dar su opinión basado en sus criterios en 140 caracteres, una longitud que no sirve para definir la complejidad de lo que se trata ni para comprender los matices.

En primer lugar he de decir que la parte enriquecedora del diálogo pasa por dejar que cada uno haga con sus hijos lo que le de la gana. Básicamente porque estoy convencida de que ninguno quiere crear a sus churumbeles traumas de por vida. Y además de aplicar uque tienen unos tiempos diferentes. hay niños que hasta las 6 años no pisan una sala de cine y otros que con apenas dos son felices con su sala a oscuras. Y en este caso estoy hablando de películas, no de series o número de horas de exposición a la televisión, que en esta casa, todo sea dicho de paso, son bastante pocas porque estamos siempre fuera de casa.
n poco de sentido común tener muy en cuenta que hay muchos niños

También tengo que reconocer que mi especialidad en la carrera de periodismo fue el cine: Critica de cine para ser exactos, así que para mi siempre ha sido una prioridad que mi hijo aprenda a amar el cine como diversión y entretenimiento. Por ello ha visto películas siempre ayudado, explicándole lo que necesitaba saber y es muy consciente que lo que pasa en el pantalla es "mentirijilla" y lo vive como una parte natural del ocio en familia.

Así pues empezamos con mis criterios y decisiones, y que sea lo que Dios quiera.

1. Contenido adecuado.

Criterios medibles. Es decir, violencia, contenido sexual y lenguaje adecuado. Esos son los límites para decidir prohibir una película en esta casa. Violencia explicita está prohibida aunque ocasinalmente permitimos algún disparito y batallas en honor a defender el amor y la verdad. Nada de descuartizamientos, sangre a cascoporro o gore. En cuanto al sexo, pues sencillamente no lo entiende. Lo del lenguaje es la parte más complicada porque la línea de lo correcto ya se ha sobrepasado con creces incluso en las cintas de corte infantil. Pro poner un ejemplo viendo Cigüeñas la chica protagonista dice textualmente hasta en dos ocasiones que está "cabreada" y varios personajes dicen "mierda". Expresiones que no por ser habituales son inapropiadas para los oídos de los niños y además así se normalizan tanto que da un poco de miedo.

2. Dejar al niño elegir. 

En casa tenemos muchos Bluray y DVDs originales. A veces, si hace malo o estamos agotados decidimos poner uno, ahora que tenemos un preadolescente de tres años y medio le dejamos elegir alguno de vez en cuando. De esa forma no sugestionamos o coartamos sus necesidaddes o deseos. Es decir, si ve Pesadilla antes de Navidad, La novia Cadáver, Frankenwinnie, Coraline o cualquier otra cinta parecida y le apetece hablamos con él. Le explicamos que si le da miedo la quitamos inmediatamente y por supuesto nos sentamos a verla todos juntos. Y así descubrimos que a nuestro hijo no le da miedo nada.

Comprendo que hay niños asustadizos, con terrores nocturnos o que pueden acabar traumatizados pero nuestro enano se pasó el verano persiguiendo zombies, viendo pelis de fantasmas o haciendo el gamberro en fiestas llenas de petardos y aún no hemos encontrado nada que le de miedo genuino. Pero seguiremos investigando. Por lo que respeto que cada persona establezca sus límites pero a día de hoy tengo un pequeño cinéfilo en ciernes que, os prometo, es feliz 100% aunque le encante Tiburón.

3. Revisionar. 

En caso de duda vemos de nuevo la película nosotros antes de ponérsela al canijo. Lo aprendimos después de ver la nueva versión de Los Cazafantasmas. Sin entrar a entablar una discursión sobre lo buena, mala, simple de esta adaptación la misma ha obtenido la calificación de TODOS LOS PÚBLICOS. Es decir, obviamente si alguien tiene miedo de los fantasmas no la va a  ver pero si no... Pues es blanca a tope, ni un taco, ningún contenido inapropiado... Cosa que no podemos decir de las de los 80 donde Bill Murray merece la muerte por lo machista y misógino del personaje, donde fuman, hablan de drogas y dicen tacos... Y lo de los intentos de cópula constantes ya lo dejamos. Es decir, a veces, con el paso del tiempo algo que parecía de lo más inocente no lo es. Mejor prevenir que curar.

4. Hablar sobre la peli.

Antes y después. primero explicando de qué va o si algo puede no gustarle, si elige seguir adelante pues ... ea, que sea lo que dios quiera. Y después, para valorar el grado de comprensión y saber si puedes afrontar nuevos retos con películas más complejas. Nuestro peque es capaz de entender ya argumentos complicados y diferenciar lo real y lo "de mentira" de las películas. Sabe que las pelis son todas de mentira y eso ayuda mucho.

5. Ensayo y error. 

Si no está listo y hay que recular... Pues no pasa nada, en cuanto despechamos que algo no le va a molar lo quitamos y ponemos algo "comodín", una Patrulla Canina, por ejemplo. De momento no nos ha pasado nunca, he de decir, pero tenemos el pen drive preparado para cuando pase.


Así que para finiquitar quiero responder a sus preguntas:

¿Qué necesidad hay de poner estas escenas a bebés de 2? 
Ninguna, pero como su filtro lo permitía decidió verla en replay. Le molaba más la parte de Papa Noel y disfrutaba mucho cuando lo rescatan,. No, no le dio miedo nunca. Y si, la vemos periódicamente. De momento a parte de cantar alguna canción no ha generado ningún efecto secundario en su existencia. No tiene pesadillas ni odia Halloween. Al contrario, le encantan los fantasmas. Así que ¿Por qué no se la voy a poner?

¿Qué se quiere conseguir? 
 Compartir momentos en familia, ver películas con temáticas para explicarle fiestas de "mucho miedo" con un contenido tierno y cancioncitas. Si no le resulta siniestro, pues todos encantados.


¿No hay mil películas más adecuadas? 
 Las que molan ya se las ha visto todas. Seguro. Las malas o peligrosas las evitamos. por ejemplo, Peter Pan en su primera media hora es el legado machista y misógino más bruto del planeta, ¿Quiero que i hijo piense que las niñas tienen que atenderle? ¿Quiero que vea en los padres de Wendy modelos a seguir? ¿Prefiero que opine que una niña sólo sirve para cuidar a los hermanos, coser y contar cuentos? En fin, adecuado es todo si se explica y se entiende bien. Y lo adecuado está también en la manera de entenderlo e interpretarlo.

¿Qué prisa tenemos? 
Ninguna.
Bueno, si, quiero ir a ver en una semana la de Animales Fantásticos y Donde encontrarlos y Rogue One y preferiría llevármelo a tener que buscar niñera... (Risa de mala)



Postadata. Mi señora hermana con más de treinta años no es capaz de ver aún una película de miedo así que... Cada uno a su rollo.

Petite Fashion Week de Charhadas - otoño 2016

No es un secreto que hubo una época en la que me pasaba el día cubriendo cosas raritas, que escribía lo mismo de cocina que de belleza y eso me llevo dos años a pasarme por la Pasarela Cibeles enfundada en ropa de New Look comprada en las rebajas de Londres. El destino es caprichoso y ahora me entretengo ver desfilar a Karl Lagerfeld en versión miniatura, pero ¡oye! Tan contenta.


La Petite Fashion Week de Charhadas es un evento referente en la moda infantil de nuestro país, un desfile solidario rodeado de un montón de acciones, talleres, y demás atractivos que lo convierten en un plan redondo para familias inquietas de Madrid.


Se celebra en el Palacio de Cibeles, en la galería de cristal, lugar que suma aún más encantos a su ya de por sí increíble planteamiento. Entradas solidarias, integración en el desfile de niños con necesidades especiales y un montón de sorpresas en la zona de pasarela, desde actuaciones a ver caras reconocibles para los más peques. Una delicia para aproximarse al mundo de la moda infantil para novatos y expertos.

Durante el fin de semana también se pudo disfrutar de talleres y actividades destinadas a los más pequeños. Construir relojes, clases de maquillaje, talleres de cocina, zona de juegos... redondeando también una oferta gastronómica de lo más curiosa realizada por el increíble Fabián de Master Chef, un chaval increíblemente agradable y que no solo cocina divinamente , además es un tipo de lo más agradable.

Parece mentira como un evento que a priori es el centro de atención de prensa especializada en moda pueda mutar hacia un concepto de diversión familiar tan entrañable.

Si no habéis podido pasaros por esta edición os aconsejo encarecidamente que no os perdáis la siguiente. Dará mucho que hablar, os lo prometo.