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lunes, 14 de abril de 2014

La secta del parque

Desde hace poco me he decidido a sacar a Enano al parque de al lado de casa. Ahora que camina puedo soltarle para que corra en libertad y se relacione / choque contra otros niños pero cada día es una nueva carrera de obstáculos.

Hay dos tipos de inconvenientes.  

En primer lugar la interacción con los padres. los retoños juegan libres por el campo de recreo sin ninguna supervisión desde que se sostienen en pie mientras las madres se reunen en grupúsculos de forma muy curiosa: por nacionalidades y por mascotas.

De ese modo mi carro queda abandonado con el freno puesto en medio de la calle ya que los bancos pertenecen a sus legítimas propietarias que aprovechan para cascar, fumar o hacer lo que quiera que hagan las madres integradas en su secta. 

Hay también un grupo de madres "libre" son las que van con sus hijos pegadas para que no les pase nada. Y suelen ir acompañadas por sus abuelas así que estas cuando se te arriman inician sólo conversaciones de "a ver quién la tiene más grande". Dícese: si su niño anda antes que el tuyo, está más grande, tiene más dientes o es más listo. Obvia decir que no sabes si quiera el nombre de su retoño pero te inundan con un puñado de datos relevantes para tu vida diaria sobre cuantas veces hace caca o cuando empezó a decir "mamá".

Así que sin perro que me ladre y perteneciendo a la minoría española que puebla el parque tengo dos opciones. Mimetizarme con los padres masculinos que se pegan al móvil y sujetan una pared, o perseguir a enano a una distancia prudencial para evitar que meta el dedo en el ojo de los "guaguas" que es su nueva afición, robe las motos que todos bajan al parque (y reciba un empujón por no respetar la propiedad privada) o simplemente quiera demostrar que puede subir sólo el escalón del césped - no, no puede, es físicamente imposible.

El segundo problema son los niños. Los padres en su labor educacional les han inculcado el sabio conocimiento de que sus cosas son suyas y las del resto también. Así que la lucha encarnizada por los objetos en el campo de batalla es de tal magnitud que a veces veo bebés rebotar en el suelo por intentar aferrarse a su juguete. Sólo se activan por proximidad. si su carrito, muñeco, moto o cualquier basura que hayan bajado se ve amenazada por un niño, normalmente los más pequeños, aparece un engendro corriendo a cámara lenta como si fuera Conan el destructor y el niño en cuestión sólo puede huir o llorar. No hay término medio.

¡Cómo será la cosa que hace un par de días bajé con unas pompas de jabón y cuando me quise dar cuenta un niño me las estaba quitando de la mano. ¡Tócate los pies maripepa!

¿Qué quieren que les diga? Me estresa esto del parque, significa mucho sufrimiento innecesario, mucha mirada fea porque tu niño lleva medio minuto en el columpio, mucho estiramiento para sujetar al bebé que ha sido arrojado desde lo alto del tobogán por uno de esos vacaburras que no están controlados por sus progenitores y ya podían irse al parque de los mayores, o en su defecto a un reformatorio.

Me parece a mí que voy a volver a pasearle por el centro comercial y por las tiendas monas babyfrienldy... no estoy preparada para este paso... no señor.

3 comentarios:

  1. Yo tengo una amiga que se baja un libro porque le pasa como a ti: no puede interaccionar con nadie... Debe ser que si somos medianamente-culturalmente diferentes estamos abocadas al abstracisno más absoluto. Me vanaglorio de ello y deberías hacer lo mismo ^_^

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  2. A mí me pasaba (y me pasa) lo mismo en el parque. Cada vez que llevaba un juguete salía cabreada de allí y con ganas de asesinar a algún padre. Lo de los grupitos, también lo viví. Me integré en uno y es cierto que funcionan como sectas: sólo puedes hablar con miembros de tu grupo, si hablas con otros te cosideran una disidente (me recuerda a La Vida de Brian). Conclusión: voy lo menos posible al parque, hay más sitios dónde jugar.
    Un saludo

    http://mamisenelcolegio.blogspot.com.es/

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  3. Me alegro de dos cosas. Saber que no soy yo la rara, extraña y pedante asocial y de haber decubierto el blog de Prisca, aún no hay cole pero tenemos que irnos preparando.

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