Yo creo que a estas alturas de la maternidad nada va a conseguir sorprenderme. Es más, entiendo que la literatura sobre maternidad sea tan prolífica porque cada nueva mañana nos encontramos con alguna nueva aventura surrealista en esto de la crianza. Cuando no son problemas de conducta son de aprendizaje, de carácter, de cabezonería, de enfermedades varias o de higiene. Y es de este último punto del que me gustaría hablar hoy con vosotros. De un tiempo a esta parte mi vástago ha generado una especie de reacción adversa al agua. Es como un Gremlin, si le acercas al líquido elemento se convierte en una fiera. Cuando mentas el baño diario es como en La Profecía al intentar meter a Demian en una iglesia. No hay forma humana de que acceda a mantener los estándares razonables de limpieza. Pero ojo. Cuando ya está en el baño no hay quien le saque. ¿Algún caso parecido en la sala? 

Si buscas en Google, fuente de toda sabiduría, y empiezas escribiendo "niños que no se quieren..." después de los que no quieren vestirse aparecen los que no quieren bañarse . Así que basándome en esta prueba totalmente científica creo que no estamos solas. Ojo que viene seguidos por los que no quieren dormir, lavarse los dientes o separarse de sus padres. Esto de las búsquedas de Google es un filón para encontrar grandes traumas infantiles que todos hemos vivido o viviremos en esto de la maternidad. Pues bien el problema no sólo es habitual si no que no existe una fórmula que explique este fenómeno hasta que Iker Jiménez no se pronuncie al respecto. 

No se establece una relación directa entre el baño o su odio al agua. Hay niños que odian el agua y aunque les metan en la bañera continúan convulsionando como si se tratara de una posesión demoniaca y otros que después de la bronca se quedan una hora tan panchos dentro de la bañera. Pro si podemos establecer varios factores que hacen que esto sea un problema para las madres y padres. 

1. La hora del "ritual del baño"

Hemos establecido que el baño suele ser un momento de relax para los peques antes de irse a dormir pero... ¿y si no es el mejor momento? Pongamos por caso, pueden estar cansados, estar hasta el moño, tener sueño, querer dormir y punto. Además eso se une a que es el final de la jornada para los padres que tampoco es que estén en su mejor momento. Una jornada agotadora en el trabajo, necesidad de que se duerman para descansar o haber tenido un día de mierder colaboran a que el baño sea el momento del día en que los adultos se encuentren también más irascibles así que eso de bañar a los retoños puede ser una autentica bomba de relojería y ellos huelen la debilidad. Si saben que estas nervioso o cansado atacan con más fuerza todavía. Propuesta número uno: Cambia la hora de la rutina del baño. ¿Qué más da la hora mientras se bañen? Que merienden y al baño. Saben que después del baño tendrán tiempo aún de jugar, les queda la cena, no tendréis prisa de ningún tipo... Ambas partes estarán más receptivas. Esto puede solucionar el 5% de los problemas derivados por el baño diario. 

2. Relatividad acuática

Me he dado cuenta de que lo que para un humano adulto es racional para un niño a partir de dos años no lo es. Simplemente no encaja en su escala de valores de importancia. Así que bañarse posiblemente no sea considerado como algo importante en su mundo y por eso intente evitarlo pro todos los medios. Ponte en su pellejo. Desvestirse, que te restrieguen, crema para arriba, mocos fuera... al final puede que no les apetezca porque no consideran que estar sucio sea un problema aunque huelan francamente a perro muerto. Convierte la hora del baño en una juerga. Nosotros conseguimos meter toda la tropa de Playmobil en la bañera, tenemos bombas de año y juguetes acuáticos. Es más, a veces hay más juguetes dentro de la bañera que en la zona de juegos. Así se convierte en algo que quieren hacer y no en una obligación. No va a bañarse, va a jugar al baño. Esto solucionará otro 5% de los problemas del baño. 


3. La adolescencia o edad del "no"

Este es el 50% de los casos. Simplemente están tirando de la cuerda a ver hasta donde pueden llegar. Dicen que no por sistema. Independientemente de que les encante. ¿Quieres ir al cine? No. ¿Quieres salir a jugar? No. Da lo mismo su respuesta es no porque así se sienten con poder. Aunque racionalices es una conversación inútil. Ellos ya saben que es importante pero la cuestión está en que no quieren bañarse y punto. Este es ese punto de querer darte de cabezazos contra algo. Hay pocas soluciones en este caso porque después de intentar la psicología inversa, la disciplina positiva y un número incontable de estratagemas al final en algunas ocasiones ha servido el sistema de meterles con ropa en el baño y aguantar estoicamente el llanto una vez empapados. No hay fórmulas acertadas en este punto. Sólo paciencia, resignación y negociación hasta el grado que podáis aguantar como adultos responsables que sois. Lo único que hay que establecer es el límite de días que puedes permitir a tu hijo mutar en mofeta. Al segundo día la negociación es ya obligación en nuestro caso. Por su salud y nuestra nariz. Este grupo ocupa el 80% de los casos de alergia al baño.

4. La cabeza

Si, si el baño es una pesadilla lavarse la cabeza es lo equivalente a una tortura china. Hay prisioneros de guerra que gritan menos al meter astillas de bambú entre los dedos que un niño de 3 años al lavarse la cabeza. Entiendo que no es cómodo, que los jabones molestan (ojo que ya no pican como en nuestra época que acababas ciego de los dos ojos como te cayera una gota dentro) pero es que es una autentica pesadilla. En el caso de los niños al menos lo del secador es más sencillo si llevan el pelo corto pero algunas niñas prefieren ser quemadas vivas antes de desenredar y secar el cabello. ¿¿En serio que os hemos hecho??

Con esto si que no hay una solución realista porque son unos enanos muy persistentes. nosotros decidimos establecer que lavarse la cabeza no es obligatorio todos los días de forma que "perdonar" la cabeza ayuda a veces a que entre al baño por propia voluntad. Pero una vez a la semana es necesario así que ese día sacamos todas las armas de destrucción masiva y chantajes habidos y por haber. Ayuda mucho que elijan su champú infantil precioso con olor a chuche pero muchas veces no es suficiente así que yo cometo el terrible pecado de echarle el champú a traición y aguanto estoicamente el drama de 3 minutos exactos hasta que asume que el mal está hecho y accede a retirar la espuma. Por desgracia el 90% de los niños tienen esta variedad de odio al baño relativa a los pelos. 


Podéis leer sobre empatía, solución de problemas y demás pero al final el objetivo del baño es que sea menos traumático para ambas partes así que olvidad lo que habéis leído e id probando porque os voy a contar un secreto: No hay una fórmula universal y una respuesta mágica que os ayude con esto. So no no sería la segunda cosa más buscada en Google.

¡Suerte!

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