Cualquiera que me conozca un poquito sabe que me caracterizo por ser anormalmente antimelódica. Es decir, soy capaz de reunir en el mismo cuerpo la arritmia y la dudosa capacidad del desafine más desgarrador. Soy negada para cualquier tipo de actividad musical incluyendo tocar, tararear, cantar en la ducha e incluso recordar la letra de una canción entera. Por eso quizás aprecio mucho más que el resto de los mortales a aquellos seres tocados con el don de la música y especialmente los que no sólo son capaces de interpretar si no también componer y tocar sus propios temas. Algunos los llaman cantautores y otros, de la secta de los analfabetos musicales, les llamamos maestros.

El pasado viernes el Búho Real estaba lleno hasta la bandera. El poder del boca a boca llevó a muchos curiosos a darse cita en el local que se ha quedado pequeño para acoger a los numerosos seguidores de Vanesa Martín. Un amigo habla de ella a otro, este a su vez deleitado por sus letras o sus historias se lo comenta a uno más y todos ellos después de ver un directo tan hermoso no pueden hacer otra cosa que llevar a otros al local antes o después de haberles hecho escuchar el disco. Y por eso la próxima cita, el 13 de diciembre el local estará incluso más lleno que antes de ayer para sorpresa de los incondicionales y alegría de Vanesa.

Es bonito ver caras conocidas pero aún lo es más cuando de entre la legión de seguidores de esta joven cantautora malagueña se van colando caras nuevas que a su vez llevarán más caras nuevas. Cuando el público reacciona así significa que algo muy bonito está sucediendo.

Hace tiempo que no escuchaba canciones tan tiernas como las que sonaron acompañadas de dos guitarras la noche del viernes. Y no sólo eso, que una compañía haya decidido reeditar su álbum a estas alturas de la película es una señal inequívoca de que algo se mueve. Agua es el título del disco que es también su primer trabajo discográfico y que contará con el espaldarazo de su dúo con David DeMaría. la canción Durmiendo Sola, una de las más hermosas del disco, aunque prefiero la versión en solitario de Vanesa, es la mejor opción para acercaros a la música de esta artista. Tres minutos para explicar que el amor simplemente a veces se agota. Si después de escucharla no habéis caído rendidos a sus pies no hay nada más que pueda decir.



«El directo es lo que me da la vida. Es la verdadera música, sin trampas, la que sale del corazón»