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viernes, 23 de mayo de 2014

Hasta donde se puede llegar con lo que dices

Cuidado, en este artículo se van a expresar opiniones sobre temas de esos que dan caña desde el respeto y conuna reflexión sobre algunos hehcos con los que no estoy de acuerdo aunque, obviamente, me plantean una serie de cuestiones éticas posteriores para el resto de los mortales. Así que si alguien quiere llamarme nazi, racista, intolerante, o cualquier cosa semejante no se molesten. Lee todo y luego si no lo han entendido vayánse a otro blog más tolerante que este y donde les den las ideas más mascada y no dejen preguntas en el aire.

Esta semana hay cuatro noticias que aunque en la forma no son lo mismo en el fondo se asemejan de una forma preocupante.

La primera, por antigüedad es el asesinato de Carrasco en León. Por si alguien llega a este blog de lejanas tierras explicaré que, a falta de ver lo que sucede en el juicio, una madre y una hija con motivos (laborales-sentimentales) asaltaron a la presidenta y le asestaron varios tiros. En las redes sociales hubo un gran revuelo en la dirección incorrecta: alabando la acción y animando a que suceda más veces.

Twitter se ha convertido en el "bar" del siglo XX!, te dejaban decir cualquier barbaridad como si fuera tu casa. Y en tu casa a veces, movido por un mal día, una mala experiencia o un cabreo transitorio te has "cagado" más de una vez en tu jefe, tu padre , tu profesor ... y seguro que alguna vez la literalidad de lo que dices no hace que salgas corriendo a pegarle un tiro, es un desahogo tipo pataleta. El problema es cuando lo sacas de contexto, lo cuelgas en internet y según la policía te vuelves un líder de opinión que anima a salir a cometer delitos.

Pues van dos detenidos por esto, en tuits que, por cierto, no eran tan brutos como muchos otros. Es cierto que la responsabilidad del usuario anónimo es una cosa y del institucional otra. Se produjo un buen chorreo de dimisiones de políticos que cometieron la osadía de sacar la frase de su salón a las redes sociales. Y ojo, digo cometieron la osadía, porque estoy convencida de que muchos más lo hicieron en su intimidad. Pero quizás detener a chavales imberbes sea un poco desproporcionado para dar un toque de atención sobre estos temas. En S´lavame están denunciando Tuits a diario en los juzgados. ¿no? Es eso acaso hacia lo que nos dirigimos... Porque habrá que empezar a meditar sobre donde empieza el delito y acaba la ironía en un mundo virtual lleno de lecturas literales.

Esto nos lleva a lo que sucedió hace unos días. El alcalde de Sestao dice que se le llena el municipio de "mierda" y la va a "sacar a hostias". El problema viene de que le han pillado por una cámara oculta y se ha liado. Lo que tenía este hombre era una táctica para no empadronar extranjeros haciendo que no tuvieran derechos sociales. En honor a la verdad los hechos sucedieron hace la friolera de UN AÑO  y salen a la luz ahora. Mientras nadie ha tenido a bien denunciar por estas practicas a este señor. Cosa que es incomprensible. Bien. Lo que me gustaría resaltar es que sus declaraciones fueron realizadas EN EJERCICIO DE SU CARGO. Es decir, ¡con dos cojones! Así que si, procede algún tipo de acción más allá de que salga y diga que lo siente, que aclare el "contexto" y se quede tan pancho.

Ahora bien, hace nada y menos sucede algo "semejante", una buena mujer se pone a proferir insultos racistas en un partido de fútbol. Hasta ahí bien (digo bien porque le prohiben entrar al campo de por vida) pero es que además la despiden del trabajo por ello. Aquí ya roza mi capacidad de comprensión un poco. La señora de marrar trabaja para el F.C Barcelona, como taquillera del museo, está en SU TIEMPO LIBRE haciendo lo que le da la gana, y el club textualmente "se acoge para ello al código ético instaurado en 2010, que establece que las actitudes de “discriminación o trato inadecuado de género, raza, color, nacionalidad, creencia, religión, opinión política, estado, orientación sexual, minusvalía o cualquier otra circunstancia personal protegida por el derecho, tanto respecto a empleados, directivos, socios o proveedores” son contrarias a los principios y valores de la entidad."

Mi pregunta es: ¿Ese código de conducta se debe ceñir a su labor en su trabajo o a toda su vida? Repito, parece coherente que  la gente tenga el comportamiento descrito en estas líneas en su existencia pero ¿hasta donde tu empresa puede meterse a valorar lo que haces fuera de tu puesto de trabajo para proceder a un despido aunque el acto se haya hecho en público?

Argumento:

Pongamos que en tu contrato tienes un código de vestimenta. Tú llevas tu traje y tu corbata a diario,... pero si el fin de semana te da por vestirte de travesti y subirte a una carroza y sales en la portada de todos los diarios... Si trabajas para el ABC ¿Eso sería violar sus códigos de ética y conducta y te ponen en la calle? ¿Y si trabajas para Shangay y te pillan en un mitín del PP? Si, pueden ser ejemplos tontos pero mismamente tú, ¿no has tenido algún desliz poniendo en el bar a tus jefes a caer de un burro?, ¿No has insultado a un arbitro en el fútbol?, ¿No has deseado que atropelle un camión a esa persona que odias? Una cosa son las acciones aisladas y otra la demonización de determinadas actitudes fuera de un contexto plenamente formal.

Es decir, volviendo a los dos casos anteriores. El alcalde en un calentón entre pintxos de su tierra puede decir una salvajada a unos amigos y ser pillado. Hasta que punto tiene alguien el derecho de hacer pública esa información y en base a qué. Y en el segundo caso, si la señora no le vende una entrada a un negro está faltando efectivamente en un aspecto primordial de su trabajo y debe ser sancionada en consecuencia. ¿Tenemos ahora que medirlo todo porque os pueden estar viendo, oyendo, siguiendo o espiando desde que sales por la puerta de tu casa o en las redes? ¿Se aplican esas normas de forma diferente para los ciudadanos de a pie o las personas públicas?

Y ahora en el caso del ciudadano de a pie. Si alguien regunta a un camarero qué tal su menú, y es amiguete, y sabe que hay vida inteligente en la cocina, aconsejar que salga corriendo en dirección contraria ¿es faltar a sus deberes laborales? Sería sancionable de algún modo. porque de ser así yo he dicho a gente que no use mi empresa... lo reconozco. Y creo que todos los que están dentro del sector serviciosa han hecho lo propio. Y eso si puede considerarse saltarse el código ético, ¿no?

Porque están detrás de de Lucía Bejar (consejera de educación) porque según la ley, cobrando casi 6.000€ al mes puede pedir, pide y cobra el cheque guardería de 100 € de ayuda. Y la cosa es que tiene derecho, ¿no? Pues lo pide. Y todo el mundo quiere que dimita... Y digo yo que no la puedes culpar por pedirlo, la tienes que culpar porque tenga derecho...  Este país es de locos.

En resumen, las preguntas que quiero lanzar son: 

¿Quién pone los límites a las opiniones ajenas?
¿Donde está el límite del delito?
¿Quien debe depurar y controlar las acciones punibles en redes sociales y el la vida real?
¿Qué es lo que vale y lo que no en este nuevo mundo de la tecnología?
¿Por qué se exigen dimisiones a diestro  siniestro por acciones claramente no sancionables y se respeta cargos de personas que si están ejerciendo sus cargos con impunidad?
¿Por qué Blesa tiene lugar de vacaciones gratis en Londres? 
 


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