Estás tranquila, feliz, relajada. Abres el periódico gratuito 2o Minutos por aquello de entretenerte un rato y de repente, en la página tres ves una cara que te es familiar… Unos rizos que conoces de antes…

Allí estaba un pequeño artículo hablando de mi nuevo local favorito de Madrid donde sus simpáticos camareros recomiendan destinos turísticos en Italia pero que no se digan a dar la dirección o hablar de las virtudes del coqueto local que frecuentan estos cuatro mozalbetes italianos en pleno centro de Madrid. Y me he dicho, coñe, eso lo resuelvo yo en un santiamén.

Grazie Mille es un bar-restaurante situado a pocos metros de la Puerta del Sol. En Calle Mayor 31. Por fuera parece una apacible cafetería y dentro el aspecto es similar excepto para cualquiera que haya disfrutado de las virtudes de la comida y la vida italiana. Pocas mesas, una zona con sofás y un ambiente recogido y agradable es el lugar ideal para tomar un menú a medio día pero sobretodo a partir de las 7 de la tarde es uno de los pocos sitios de la capital donde sirven un autentico Aperitivo italiano con los platos de plástico incluidos. (Es como sentirse de nuevo en casa).

Para los que no lo sepan el Aperitivo es una tradición italiana que consiste que con el consumo de una copa de alcohol se puede disfrutar de picoteo vario incluido en el precio. Un pequeño buffet libre de pastas y productos típicos que son de gran calidad por sólo 7 euritos.

Las comidas que aparecen en las vitrinas son atrayentes. Los Arancini o Arancine sicilianos (una especie de croquetas de arroz con champiñones y diversos rellenos) descansan en sus bandejas y entre las lindezas del menú se pueden encontrar bollos rellenos de Nutella y demás dulces típicos para hacer las delicias de todo paladar. Y lo que es más importante a muy buen precio.

Y cómo no, lo mejor es la atención prestada por los camareros, un grupo de exeramus que decidieron quedarse en la ciudad. Son tan divinos que si les gusta la elección de vino que haces vienen a comunicártelo a la mesa, además son encantadores y estarán encantados de hablar un rato y contarte alguna fascinante historia con una sonrisa en la boca si la cantidad de gente del local lo permite.

Conocimos el bar por casualidad cuando uno de los chicos de la foto, el de ricitos para ser más concretos, nos dio el flyer en la entrada del concierto de Ligabue. Tras una noche tan italiana no era posible decir que no a este plan así que dispuestos a disfrutar del coctail me enamoré del sitio y aunque no he tenido el hueco para regresar si he enviado a hordas de amigos para que se pasen por allí. Ninguno salió decepcionado.

Así que ya sabéis, en lugar de tanto Starbucks daros una vuelta por este encantador local, no os vais a arrepentir.