Existen dos tipos de personas.

1. Las que van a Paris a ver la torre Eifell y
2.Yo


Y es que es duro ser tan heavy como para que después de un fin de semana no nos acercáramos a menos de 5 kilometros de la mole de hierros cambiándola muy sutilmente por otros placeres turísticos igual o más interesantes. El perfecto turista debería tomar nota de qué hacer si tienes sólo unas horas en la capital francesa para no hacer el ridículo.

1. ¿Para qué emular a Dan Brown cuando puedes imitar a Mr Bean? Es cierto, lo sabe todo el mundo, el rollo Código Davinci está pasado de moda, nadie debería hacerse la kilométrica cola del Louvre o visitar Saint Sulpice. ¡Seamos serios! Hay que hacer algo más glamouroso y menos “sutil”. Nada de la Gioconda, cuadro enano y raquítico, mejor intentar pegar un moco en La Madre de Whistler.


2. Es de vital importancia que todo turista se alimente desde que baja del avión a base de croissants y crepes. Se puede elegir entre crepe dulce o salada en función de sus apetencias personales pero nadie debe salirse de esta dieta. En caso de no querer comulgar con esta tradición es obligatorio abstenerse de ingerir alimentos. Crepe o abstinencia.
3. Si osas pisar una tienda de souvenirs debe ser para comprar la postal más fea que haya o en su defecto para suplicar la muerte.

4. Todo buen turista debe quedarse mirando con cara de lerdo un cartel que indique que el monumento que pretende visitar está cerrado, suceso que aconteció con las catacumbas y con la obra de teatro que queríamos ver.

5. Se debe visitar la Opera sólo si has visto el DVD de El Fantasma de la Opera con todos los extras, en caso contrario no estarás capacitado para la comprensión de sus espacios.

6. Si te pierdes es un hecho que acabarás viendo algún escenario de Amelie.



Datos que debes conocer:

Paris es la ciudad más visitada del mundo. No es que nos guste, es que como cierran a las cuatro de la tarde hasta los parques se tiene que volver a verla varias veces.

Paris es tan caro que cobran por mear “literalmente”.

Paris es tan sumamente pedante que alardea de avenidas y espacios abiertos. El único problema es que es una ciudad fantasma, sal de la zona guiri y estarás más solo que la una.

Ir de compras por los Campos Eliseos es imposible. Hasta en Zara tienes que pagar con partes del cuerpo para costearte el capricho. Si vas a marcarte el farol entra en Louis Vuitton que al menos obsequian con una copa de champán.

Los gabachos aprovecharan la mínima oportunidad para recordarnos las batallitas que nos ganaron, véase el Arco del triunfo, a lo que nosotros les recordaremos que nos tiran las fresas como si eso fuera algún tipo de victoria sobre ellos.

No podrás pasar desapercibido como turista, para ser parisino es necesario oler mal.



Reflexión final… ¿Para que ir a Paris pudiendo convivir en la naturaleza con ardillas y cucas en Bures? Está claro, ¿no?